DE BECERRO A TORO
Oficialmente, el año ganadero
comienza el 1 de julio y termina en 30 de junio del año siguiente.
Según zonas ganaderas los nacimientos se producen de forma más
temprana (Andalucía) o más tardía (Salamanca) teniendo
en cuenta que los toros se echan a las vacas con el inicio del año
natural y hasta el final de la primavera o principios del verano.
En Andalucía
las crías prematuras nacen en septiembre y las más tardías en los
primeros días de mayo. En Salamanca este ciclo de retrasa
algunos meses porque en cada zona, tradicionalmente, se procura
calcular las ideales condiciones del campo para que madre y becerro
se críen con holgura.
A los ocho o diez
meses del nacimiento de produce el desahijamiento o destete, es
decir, separar a la cría de su madre. Esta actividad campera precede
a la marca al hierro de las señas de identidad de la res, macho o
hembra: el herradero. Se hace sin viciar al becerro o becerra y se
les señala con el hierro de la ganadería, el de la asociación
ganadera a la que ésta está inscrita y un número que identifique su
año de nacimiento y otro guarismo que sea como su número de
identidad. A los catorce meses de nacimiento, aproximadamente, las
hembras se separan de los machos pues aquellas pueden comenzar a
procrear a partir del mes dieciséis.
Estamos ya ante un
animal saneado, identificado y registrado, macho o hembra. El macho,
el añojo sirve ya para el festejo de escuelas taurinas, las
becerradas, aunque en estos espectáculos o clases prácticas suelen
emplearse vacas vírgenes de tienta. El macho podrá criarse sano,
vigilado y en libertad hasta la edad de cuatreño o cinqueño, cuando
será lidiado en la plaza. El Reglamento permite lidiar
ejemplares de hasta seis años en corridas de toros
A toro llegará
aquél animal que pase la selección natural de las pérdidas en el
campo y que tenga la tipología adecuada y trapío suficiente para un
"toro de saca", uno de esos ejemplares reseñados y enlotados
dependiendo de la plaza en la que se va a lidiar. La cabeza de
camada con mayor trapío irá destinada a las plazas donde se exige
ese tipo de toro.
Pero las
ganaderías surten también una demanda amplia: las novilladas sin
picadores y las picadas. Pocas ganaderías de postín venden
ejemplares para ser lidiados sin caballos y sólo algunas de estas
lidian reses en festejos picados. En cualquier caso, los ganaderos
suelen dejar para este tipo de festejos a ejemplares con alguna
carencia de trapío o tipología, que no servirían para toros.
La
reglamentación exige la lidia de erales (reses con dos años) en las
novilladas sin picadores y de utreros (machos con tres años
cumplidos para cuatro) en las novilladas con picadores. De esta
forma un macho puede ser embarcado para una plaza de toros desde que
cumple dos años y hasta que tenga seis cumplidos.
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