Los trabajadores del basurero provisional no tienen dudas de que el fuego fue intencionado. Las llamas calcinaron la cabina y el motor
El conflicto de los residuos ha estallado en Xàbia tras el cierre obligado del vertedero de inertes y residuos verdes de Ramblars. Los transportistas se las ingenian como pueden para buscar parcelas aptas para almacenar los residuos (principalmente escombros) y trasladarlos desde allí al vertedero autorizado de la Cantera de Gata (Teulada). Pero las soluciones provisionales de momento han provocado airadas protestas de vecinos a los que les molesta que terrenos próximos a sus casas se conviertan de la noche a la mañana en vertederos ilegales. El conflicto lleva camino de radicalizarse.
De hecho, en la noche del martes, como publicó ayer este diario, ardió una de las palas excavadoras que se utilizan en un vertedero provisional que se ha habilitado en la partida de Catarroges, junto a la carretera de Xàbia a Gata. El fuego comenzó a las 21.15 horas y calcinó completamente el motor y la cabina. La máquina ha quedado totalmente inutilizada.
Los trabajadores que controlan las descargas de escombros en este vertedero afirmaron ayer que no tienen ninguna duda de que el incendio fue intencionado. Aseguraron que la pala excavadora, que ya llevaba horas parada, no se prende fuego así como así. También subrayaron que los daños provocados por el incendio han dejado totalmente inservible el vehículo.
Este vertedero ilegal, al que los trabajadores llaman eufemísticamente «escombrera», presentaba ayer una actividad frenética. Los camiones con bañeras cargadas de escombros acuden aquí a descargar. Además de restos de obra, también se acumulan residuos verdes y diversos enseres domésticos. El pasado sábado un camión también descargó productos de alimentación caducados.
Este vertedero ha desatado las críticas de los vecinos de Catarroges. Denuncian que se trata de un basurero ilegal y que para las casas de alrededor se ha convertido en un problema de salud pública. De hecho, han afirmado que el vertedero y sobre todo los alimentos que se descargaron el sábado han atraído a roedores. El problema de los residuos ha surgido tras el cierre del vertedero municipal de Ramblars. En este basurero, que funcionaba desde hacía años, los transportistas arrojaban los escombros de obra y los restos verdes. Sin embargo, desde 1997 hay una orden de cierre de la Conselleria de Territorio y hace aproximadamente un mes el anterior concejal de Servicios, Tony Cabban, acudió al Ministerio de Asuntos Exteriores y allí la comisión de quejas de la Unión Europea le comunicó que ya no se podía demorar más la clausura. El nuevo edil de Servicios, Pascual Codina, ha heredado un conflicto que a corto plazo tiene pocos visos de solución. La mejor alternativa es agilizar al máximo la construcción de una planta de transferencias para los escombros y de un ecoparque para los restos verdes.