El actual PGOU y la LRAU han permitido aprobar 114 planes urbanísticos que afectan a 4,9 millones de m2. El objetivo de la suspensión de permisos es preservar zonas vírgenes y de gran valor paisajístico
En el pleno del jueves, aprobó una moción presentada por el alcalde, Eduardo Monfort, que supone suspender licencias en unos 6 millones de metros cuadrados. Esta superficie supera los 4,9 millones de m2 que se han desarrollado en Xàbia desde la entrada en vigor, en enero de 1990, del actual Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).
Pero, más que el PGOU, ha sido la LRAU (Ley Reguladora de la Actividad Urbanística) la que ha desatado la fiebre urbanística de los últimos años. En Xàbia, se han presentado 250 programas urbanísticos, que es una cifra récord en toda la Comunidad Valenciana, y se han aprobado 114. Estos planes han supuesto desarrollar 4,9 millones de metros cuadrados y edificar 7.900 nuevas viviendas; el volumen de inversión se sitúa en 69 millones de euros.
Ahora, con la suspensión de licencias en el suelo no urbanizable, urbanizable no programado y programado en el que no se ha adjudicado ningún plan urbanístico, se inicia la cuenta atrás para revisar el PGOU. Además, el acuerdo de pleno incide explícitamente en el varapalo que la Unión Europea le ha dado a la LRAU. «Ahora -subraya la moción- el Parlamento Europeo nos ha lanzado un grito de alerta. Nos avisa justamente de que el camino» no es el «crecimiento urbanístico desmesurado».
El texto que se aprobó y que presentó el alcalde no pone paños calientes a la situación urbanística. Denuncia que la construcción «se ha acelerado e intensificado de la mano de grandes empresas y muchas urbanizadoras que se han dedicado a construir desmesuradamente, aprovechando una coyuntura favorable, una legislación permisiva, un plan general que ha quedado anticuado y, por qué no decirlo, una clara connivencia con los gobiernos locales de turno».
La perversidad del bosque de cemento
Con todo, el hecho de que los 6 millones de m2 en los que se suspenden licencias superen los 4,9 millones desarrollados desde 1990 hace concebir esperanzas de que el paisaje tradicional de Xàbia todavía puede preservarse. El acuerdo advierte de que hay que evitar a toda costa que «un bosque de cemento» suplante al «paisaje y la naturaleza». También avisa de que «la perversidad» de la construcción desmesurada radica en que «no se puede volver atrás».
Así, la suspensión de licencias tiene como objetivo preservar la calidad natural y paisajística de Xàbia y una imagen turística que «se asociaba a belleza natural, diversidad de paisajes, contundentes contrastes entre mar y montaña, placidez y sosiego».
Precisamente, las zonas donde se ha suspendido permisos de obra son partidas vírgenes o de cultivos tradicionales que mantienen prácticamente intacto su valor ecológico y sobre todo paisajístico. Un ejemplo es Rafals, que es una partida virgen, de frondoso bosque de pinos y que linda con la Plana del Montgó. También se preservará ahora la montaña de Santa Llúcia. La construcción de chalés cada vez se ha realizado en una cota más alta de este emblemático tossal de Xàbia.
El acuerdo del pleno también supone rechazar los planes del sector golf y el Saladar. El proyecto del golf se desarrollaba en las partidas agrícolas tradicionales de Cansalades y Lluca. Mientras, el Saladar es un antiguo marjal en el que hay vestigios arqueológicos tan importantes como la Séquia de la Nòria, de época romana.