David Ferrer lleva mucho tiempo soñando con jugar en la Copa Davis. Ha sido paciente y la oportunidad que buscaba le ha llegado a lo grande, como número uno del equipo español. Debutará hoy frente a Voltchkov en el segundo partido de la eliminatoria contra Bielorrussia
MINSK. Se lo ha ganado a pulso. Nadie le ha regalado nada a este joven alicantino (Jávea, 2 de abril de 1982) que gracias a su regularidad en 2005 y aprovechando la ausencia de Rafa Nadal, pasa de golpe del segundo plano en el que acostumbra moverse a ser el centro de todos los focos.
-Por fin debuta en la Davis ¿Ya era hora, no?
-Por fin, no, aunque sí es verdad que me ha costado mucho sacrificio y mucho esfuerzo llegar. En España hay muy buenos y muchos jugadores y está muy caro que te llamen para la Copa Davis. Me ha tocado ahora y estoy encantado. Soy muy feliz, estoy muy satisfecho por ello, agradecido a Emilio Sánchez Vicario y dispuesto a demostrarle que no se ha equivocado.
-¿Un día especial?
-Por supuesto, es con el que sueña cualquier jugador profesional. Tengo muchas ganas de que empiece el partido contra Volchtkov para disfrutar y dar el máximo.
-¿Cuando le anunció el capitán que iba a jugar qué sintió?
-No me lo esperaba. Sabía que éramos cuatro muy buenos individualistas y que, aunque yo llegara como número 10 del mundo, cualquiera podía ser el elegido. No tenía nada asegurado. Cuando Emilio me lo dijo sentí un cosquilleo especial, nervios, felicidad por un lado y por otro la responsabilidad. Al fin y al cabo se cumple uno de mis sueños. Sólo espero saber aprovecharlo.
-Especialmente porque usted estuvo a punto de retirarse.
-Sí, ahora lo pienso y creo que hubiera sido un crimen, pero supongo que todos los jugadores habrán pasado épocas malas. Estuve muy cerca de colgar la raqueta. Tenía 16 años, acababa de regresar de Barcelona y lo había pasado muy mal fuera de casa. Los resultados no me acompañaban y era muy duro. Me desmoralicé y no sabía para dónde tirar. Afortunadamente tengo unos padres que me apoyaron mucho y me convencieron para seguir.
-¿Algún truco para una pista tan rápida?
-No me ha soprendido. Todos sabíamos que iba a ser muy rápida. Llevamos una semana preparándonos y cada día estamos más adaptados a ella. El truco para una pista rápida son piernas rápidas y mucha concentración.