El municipio xabienc recibió el reconocimiento austracista pese a que fue borbónico en la Guerra de Sucesión
El pasado sábado se celebró en Dénia una jornada dedicada a la memoria de las ciudades que fueron represaliadas por Felipe V por su apoyo a la causa austracista durante la Guerra de Sucesión. Para honrar la memoria de los municipios partidarios del Arxiduc Carles el conseller de Universidades de la Generalitat de Cataluña, el valenciano Carles Solà, entregó a sus representantes un grabado realizado por el artista Manolo Boix.
Pero muchos de los presentes acogieron con extrañeza el hecho de que el alcalde de Xàbia también subiese al escenario siendo esta una ciudad que cuenta en su escudo con la doble L de Leal y Lealísima otorgadas por el rey francés, Felipe V, para recompensar de este modo la fidelidad de las autoridades xabienques de aquel momento.
De hecho, el agradecimiento no se quedó en la doble L que permanece en el escudo municipal hoy en día sino que la villa recibió una serie de privilegios por parte del primero de los borbones. Así por ejemplo, según explicó el arqueólogo municipal, Ximo Bolufer, los ciudadanos obtuvieron el derecho de portar armas o, importante también, el consell de la villa no tenía la obligación de mantener a las tropas del ejército en caso de que éstas se alojaran o pasasen por el municipio. Un gasto que sí que debía afrontar Dénia, castigada por su desafío.
Las razones sobre el posicionamiento borbónico de Xàbia aún no han sido estudiadas en profundidad. No obstante, la decisión de las oligaquías locales de aquel momento fue la de apoyar a Felipe V y, de este modo, prolongar la leyenda del eterno enfrentamiento con la Dénia vecina que fue la primera ciudad en declararse austracista.
Segundo caso
Pero si Xàbia fue borbónica y el sábado se la reconoció como austracista igual de extraño o más es el caso de La Xara. Del mismo modo que lo hizo Eduardo Monfort, el alcalde de la Eatim, el nacionalista Joan Gasquet, también subió al escenario a recoger el galardón austracista ideado por Manolo Boix.
Un reconocimiento que sería del todo normal y habría pasado desapercibido si no fuese porque entonces La Xara no existía. La conformación del municipio tal y como se conoce en la actualidad data de mediados del siglo XIX, unos 150 años después de la Guerra de Sucesión.