El edificio responde a las características constructivas típicas de la burguesía de la pasa
y está incluido en el catálogo de arquitectura que el consistorio todavía no ha aprobado
La histórica casa Terra i Soler, situada en la partida de Lluca, tiene un futuro muy incierto. Amenaza ruina y los actuales propietarios de la finca prevén dividirla en seis parcelas que ya están a la venta (así lo indica un cartel situado en estos mismos terrenos). Además, la suspensión de licencias aprobada por el equipo de gobierno de Xàbia (Bloc-Centristes, PSPV y GIX) para revisar el actual PGOU no incluye esta finca, que es suelo urbano extensivo y forma parte de la unidad de actuación Lluca 8.
Ahora mismo la casa de Terra i Soler sólo tiene a su favor que está incluida en el catálogo de edificios de valor arquitectónico elaborado por el Ayuntamiento de Xàbia. Sin embargo, este inventario todavía no está aprobado de forma definitiva.
Así pues, de momento no se vislumbra más futuro para esta histórica casa del siglo XIX que su ruina total o su demolición para construir chalés. Resulta curioso que, mientras prácticamente todo el entorno del campo de golf sí esté afectado por la suspensión de licencias, la unidad de actuación de Lluca 8, que es donde está la finca de Terra i Soler, no esté libre de la actividad urbanística.
Esta casa responde a la tipología constructiva de la burguesía pansera, es decir, que se dedicaba al comercio de la pasa. Hasta ahora se ha salvado casi milagrosamente de la presión urbanística y, de hecho, estos terrenos están totalmente rodeados de chalés.
Esta finca tradicional, que mantuvo su uso agrícola hasta los años 60 del siglo pasado (en aquel momento ya había sustituido la producción de pasa por los cultivos de naranjos), presenta abancalamientos de piedra en seco y una gran balsa circular de riego, construida en la década de 1950. El aprovechamiento del agua, que es abundante en la fértil partida de Lluca, todavía queda patente en esta finca, donde, además de la balsa, se han conservado tramos de acequias tradicionales.
Sin embargo, el elemento arquitectónico y tradicional de más valor de la finca es la propia casa de Terra i Soler. El edificio está formado por la construcción paulatina de diversas estancias. La naya, con cinco arcos rebajados (el central un poco más ancho) responde a una tipología muy característica de la zona y, de hecho, esta fachada es muy similar a la de la casa de Lluca.
La casa de Terra i Soler tiene un cuerpo principal que es donde estaba la residencia de los señores y de los caseros. Luego presenta un patio interior con cuadras y pesebres, cups y balsas para producir vino y, junto a la fachada principal, un aljibe que recogía el agua de lluvia.