Un artículo de Miguel S. Puchol publicado en la revista «Xàbiga» recupera la crónica del único y fallido ataque aéreo que sufrió el municipio durante la Guerra Civil
El hecho quedó marcado a fuego en la memoria de los xabiencs, pero las referencias históricas eran más bien escasas hasta que ahora Miguel S. Puchol ha recuperado la crónica del único bombardeo que sufrió Xàbia durante la Guerra Civil.
Xàbiga, que es la revista histórica que edita el Museo Soler Blasco de Xàbia, publica en su último número un artículo en el que el investigador antes citado explica todos los pormenores del ataque aéreo que sufrió el 23 de julio de 1938 el campo de aviación construido por el Gobierno de la Segunda República en el Pla de Xàbia.
El bombardeo, del que no apareció ninguna reseña ni en los partes de guerra del bando republicano ni en los del nacional, lo realizaron tres aviones de la aviación fascista italiana con base en Mallorca. Puchol afirma en su artículo que, pese a la poca efectividad de la acción -ninguna de las bombas lanzadas hizo blanco en el campo de aviación-, el bombardeo sí «tuvo un fuerte impacto sobre la población de Xàbia».
De hecho, hay vecinos que todavía recuerdan con el corazón encogido el miedo que sintieron cuando escucharon el silbido de las bombas y las explosiones. Miguel S. Puchol relata que «en total cayeron 24 bombas de 100 kilos y 12 incendiarias de 20 kilos».
El ataque aéreo no causó víctimas civiles. Sólo se produjeron dos heridos leves (Batiste Moragues y su hijo) por la metralla. Eso sí, murió una mula y su dueño la enterró en el agujero que hizo bomba que la mató.
El artículo publicado por Xàbiga recupera las fotografías del ataque aéreo. Las imágenes se tomaron desde los mismos aviones que antes habían arrojado las bombas y están en Roma, en el archivo histórico de la Aeronautica Militare Italiana.
Al contrario que el puerto de Dénia, que sí fue severamente castigado por la aviación fascista, Xàbia no veía en el cielo una amenaza hasta ese 23 de julio de 1938. Puchol explica que los aviones lanzaron las bombas desde 4.500 metros de altura. El ataque fue a las 10.20 horas. «Las tres bombas de los aviones cayeron en menos de un minuto, impactando las primeras en las proximidades del canal de la Fontana y en los alrededores del camino de la playa del Arenal».
También se produjeron impactos en los «bancales de uva de moscatel, entre unos naranjos de la finca La Bardissa, y en unos campos de trigo que el Comité Republicano de Xàbia gestionaba». «La última bomba de 100 kilos impactó en las inmediaciones del campo de aviación, provocando un enorme agujero».
El aeródromo del Pla de Xàbia tenía dos pistas perpendiculares de 1.000 x 570 metros y 920 x 200. Miguel S. Puchol indica que no se recuerda que hubiera más de seis o siete biplanos republicanos al mismo tiempo en este campo de aviación que estaba protegido por una batería de ametralladoras.
Puchol comenta que, «curiosamente, el puerto (de Xàbia) nunca fue atacado por los (aviones) Heinke He 59B-2 de la Legión Cóndor, que eran los encargados de bombardear a muy baja cota todo tipo de instalaciones portuarias, barcos españoles y extranjeros, aeródromos costeros, trenes y estaciones».