miércoles, 03 de mayo de 2006
En un litoral tan saturado como el valenciano, las promotoras todavía encuentran resquicios para continuar con su actividad urbanística. Un ejemplo es el Primer Muntanyar de Xàbia. En este lugar se construyeron en la década de 1950 y 1960 las primeras villas turísticas del municipio.


Antes de que se aprobara el Plan General de Ordenación Urbana de 1990, que es el actualmente vigente, se edificó la única torre de apartamentos -tiene siete alturas- de esta atractiva franja litoral.


En la actualidad, pese a que no hay suelo libre, las promotoras aún ven posibilidades de negocio. De hecho, estas empresas están comprando los chalés de primera línea para luego demolerlos y construir apartamentos. Las fuentes inmobiliarias consultadas comentaron que las promotoras llegan a pagar entre 4,8 y 5,4 millones de euros por los chalés.
La inversión es alta, pero la apuesta es sobre seguro ya que los futuros apartamentos se venden sin problemas. Y eso que, según las mismas fuentes antes citadas, el metro cuadrado construido se vende a más de 6.000 euros. Esto significa que las viviendas de 90 y 100 m2 de las nuevas promociones salen al mercado por unos 600.000 euros.
El Primer Muntanyar es suelo urbano consolidado y no está afectado por la suspensión de licencias aprobada el pasado 22 de diciembre por el equipo de gobierno de Xàbia (Bloc-Centristes, PSPV y GIX). El PGOU permite construir fincas con planta baja y tres alturas.
Fuentes municipales consultadas vaticinaron que en aproximadamente dos décadas desaparecerán los pocos chalés y villas turísticas que ya quedan en esta primera línea de costa. El perfil litoral terminará entonces su transformación y quedará totalmente ocupado por las promociones de apartamentos.
Ese cambio ya se dibuja con claridad en esta franja costera. Las fotografías de los años 60 del siglo pasado muestran un perfil de villas turísticas que en los arcos de las «naies» y la utilización de la piedra tosca enlazan con la arquitectura tradicional de Xàbia.
Ahora, de esos antiguos chalés ya apenas quedan unos quince edificios. Y todo parece indicar que tienen los días contados. Estas viviendas han pasado de padres a hijos y los herederos, para evitar disputas familiares, a menudo prefieren venderlas y aprovechar que las promotoras pagan cifras astronómicas por un suelo en el que luego edificarán los apartamentos de lujo.
Publicado por javeanet @ 8:46  | Mayo 2006
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