domingo, 25 de junio de 2006
Un barco palangrero que faenaba en la zona ha sido el último caso registrado Los marineros se quejan de que la situación es habitual


¿Cuántas especies quedarán en la reserva marina después de que un palangrero haya capturado alrededor de 200 kilos mediante el uso del palangre? ¿Para qué sirve tener una zona protegida de 260 hectáreas si nadie hace nada por señalizarla, balizarla y evitar que la esquilmen? Las voces de alarma se dejan oír ante el posible daño que la pesca ilegal infringe a la reserva marina del Cabo de San Antonio.

Hace ahora un año que el Consell decidió ampliar la zona protegida de la reserva hasta 260 hectáreas, desde Jávea hasta la Marineta Casiana, en Dénia. Pero esta decisión de nada ha servido, ya que el área carece de vigilancia, señalización y balizamiento para alertar de la prohibición de pescar en el interior de la reserva.

Por ello, no resulta extraño encontrar a pescadores furtivos en el área protegida que aprovechan para ganarse un suculento jornal. El último caso ocurrió el jueves, cuando unos marineros avistaron a un palangrero de Santa Pola faenando en el interior de la reserva. Según los testigos, esta embarcación «campó a sus anchas por la zona protegida y pudo capturar mediante métodos agresivos unos 200 kilos de pescado, sobre todo, mero y dentón».

El palangre utilizado para la captura de especies marinas, se extendía a lo largo de cinco kilómetros de costa, desde el Cap Prim, en Jávea, hasta la Marineta Casiana, en Dénia, sin que ningún tipo de vigilancia frenará su actuación.

«Sólo en la distancia que acotaba el hilo transparente que forma el palangre podía haber colocados unos 2.000 anzuelos, con sus correspondiente carnazas para que picasen los peces», comentó uno de los marineros, que pudo comprobar cómo los componentes de la tripulación de la barca de Santa Pola llevaban a cabo sus capturas.

A su juicio, con este sistema se pueden llegar a pescar «hasta 200 kilos de pescado de todo tipo sin ser visto por nadie». Los vecinos aseguraron que los tripulantes del barco de Santa Pola, «eran profesionales conscientes de lo que estaban haciendo» y que «lo hacen porque no hay vigilancia ni nadie que los controle».

Nada más percatarse de los hechos, los marineros alertaron a la Policía Local de Jávea y a los agentes de la Guardia Civil del Seprona de El Verger para que tomasen las medidas pertinentes ante lo que califican de «ilegalidad y una forma de acabar con las especies marinas que se reproducen en la reserva marina». Los asaltos a la zona protegida se producen de forma habitual.
Publicado por javeanet @ 10:11  | Junio 2006
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