El artefacto, pese a ser obsoleto, pudo utilizarse en los primeros ataques aéreos de 1936 y se lanzaba a mano desde el avión
La bomba que el pesquero de Xàbia «Cap Prim Segon» atrapó entre sus redes no es, como en principio se pensó, de la Segunda Guerra Mundial, sino que se trata de un artefacto aéreo bastante más antiguo. El proyectil podría ser incluso anterior a la Guerra Civil y se lanzaba a mano desde el avión.
El Cap Prim Segon pescó una auténtica antigualla. La bomba que el barco de Xàbia atrapó la pasada semana entre sus redes no es de la Segunda Guerra Mundial, que fue la primera hipótesis que se apuntó, sino bastante más antigua. Los expertos consultados por el Museo Soler Blasco han indicado que podría tratarse de un artefacto que ya estaba obsoleto al inicio de la Guerra Civil, pero que se utilizó en los meses siguientes al golpe de estado del 18 de julio de 1936.
Miguel Puchol, que es colaborador del Museo de Xàbia, señaló ayer a este diario que puede tratarse de una bomba de fragmentación de diez kilos y de fabricación española. Puchol indicó que este proyectil se lanzaba a mano desde el avión y que ya no figura, al estar descatalogado, en un manual que el ejército del aire editó en 1940 sobre las bombas aéreas.
Este investigador apuntó que es posible que esta bomba se utilizara al inicio de la Guerra Civil. En esos primeros meses de conflicto la aviación del bando nacional efectuó desde Mallorca ataques aéreos. Algunas de estas misiones eran bastante desorganizadas y es probable que todavía se utilizaran bombas obsoletas y que se lanzaban a mano confiando en la pericia de uno de los tripulantes.
Cuando la pasada semana el Cap Prim Segon halló este proyectil, se especuló que podía tratarse de una bomba de la Segunda Guerra Mundial. El barco de Xàbia la enganchó con sus redes en las mismas coordenadas donde hace dos años el Faro II, que también es un pesquero de Xàbia, encontró parte del fuselaje de un avión alemán Junkers JU88. Este bombardero nazi de media distancia se estrelló entre el cabo de Sant Antoni y Eivissa durante la Segunda Guerra Mundial.
En principio, se pensó que el proyectil podía pertenecer al Junkers JU88. Sin embargo, ahora cobra fuerza la hipótesis de que el artefacto es bastante más antiguo. La bomba mide 64 centímetros y pesa 11,6 kilos. La diferencia de peso respecto al proyectil de fragmentación y de 10 kilos puede deberse a que tenga agua en su interior.
La zona donde apareció el proyectil, a 31 millas del cabo de Sant Antoni y 17 millas de Es Vedrà (Eivissa), era un paso habitual de aviones durante la Guerra Civil y también durante la Segunda Guerra Mundial (de la Francia ocupada al norte de África). De ahí que no sea extraño que los pesqueros se lleven alguna sorpresa cuando recogen sus redes tras faenar en estas aguas