Técnicos de la UA no detectan cambios en la fauna marina en la zona de vertido La salinidad en la desembocadura atrae más especies de peces e incluso sube la población de caballitos de mar
La polémica sobre la afección de las desalinizadoras sobre el medio marino ha sido una constante esta pasada semana, alrededor de la construcción de la instalación que la sociedad estatal Acuamed tiene prevista en Torrevieja. El propio conseller de Territorio y Vivienda, Esteban González Pons, no dudó en calificar estas plantas industriales como «las centrales nucleares del mar».
Los propios científicos reconocen la información existente sobre los efectos de los vertidos de salmuera, provenientes de las desalinizadoras, sobre los ecosistemas marinos es muy escasa. Los únicos informes viables son las apreciaciones de las instalaciones ya en funcionamiento, como la desalinizadora de Jávea, en marcha desde junio del 2002.
Un equipo de la Unidad de Biología Marina de la Universidad de Alicante estableció un programa de vigilancia ambiental de esta desalinizadora, con unas conclusiones esperanzadoras. Los registros anotados por este equipo de especialistas muestran que «la pradera de posidonia oceánica ha permanecido en equilibro desde la entrada en funcionamiento de la desalinizadora», según indican en su informe fechado en noviembre del 2004 (dos años después de haberse puesto en marcha la planta) y al que ha tenido acceso este diario.
Los datos recabados confirman que «la dilución inicial del vertido y la ubicación propuesta para su descarga», en la playa del Arenal, «eran los apropiados». Los técnicos que diseñaron la desalinizadora incluyeron 16 difusores a lo largo de un canal artificial de 700 metros que se construyó en la desembocadura.
Con una proporción de cuatro a uno, en relación de litros de agua por kilo de salmuera, «únicamente en verano se ha detectado un ligero incremento de la salinidad intersticial y profunda, de extensión muy localizada y que no llega a afectar a las praderas de posidonia oceánica más cercanas», indican los expertos en su informe final.
La mezcla entre agua del mar con los desperdicios de la instalación de Jávea indican una salinidad menor de 44 ups, «que nunca ha llegado a superar la salida del efluente en el Canal de la Fontana». De este método de prevención concluye que «en las aguas superficiales se puede observar una dilución total, mientras que la salinidad en el fondo llega a extenderse hasta unos 300 metros» a partir de la desembocadura. Pero, como se ha comentado anteriormente, «no llega a afectar a las praderas de posidonia oceánica más cercanas».
Para llegar a esta conclusión, los especialistas de la Universidad de Alicante han estudiado el comportamiento global de la planta, con el número de muertes y «reclutamientos». El balance es «cercano a cero», con un resultado igual al de la propia naturaleza de la planta. «Estas bajas tasas indican la carencia de situaciones de estrés en la pradera», con un «comportamiento homogéneo, sin diferencias entre localidades, profundidades o en la interacción de ambas».
Otro aspecto positivo con el que no se contaba, y que ha deparado el estudio, es la mayor circulación de agua en el canal de la Fontana, «que ha eliminado la anoxia (falta de oxígeno) que existía antes del vertido».
Pero los científicos no se han detenido en el estudio de la flora marina, sino que también han vigilado el comportamiento de las especies marinas. Lejos de provocar muertes masivas en peces o la huida de algunos, los expertos han verificado «una mayor concentración de peces en las proximidades del vertido».
El equipo de Biología Marina encargado del estudio concluye que «este efecto puede ser debido a una cierta atracción de algunas especies (lisas, pejerrey,...) por estas condiciones o a una mayor complejidad del hábitat en esta zona».
Catálogo
En la zona de muestra, los equipos técnicos observaron 21 especies de peces, de los once estuvieron representadas en el área utilizada como control y 20 aparecieron en el área afectada por el impacto del vertido, precisamente porque había mayor concentración de sal.
Como curiosidad, la densidad de equinodermos (caballitos de mar) en la desalinizadora fue superior de la de los controles, indican en el informe.
Este estudio siempre puede servir como ejemplo, pero cada desalinizadora necesita un informe propio por las variantes del litoral en cada parte, indican los expertos.