Aunque la presencia de residentes provenientes de la Unión Europea en las localidades costeras de Alicante es un fenómeno habitual desde hace una década, su influencia en la política municipal no se había dejado sentir aún con tanta fuerza como lo ha hecho en los meses previos a la campaña electoral.
En la provincia de Alicante se localizan quince municipios donde la población extranjera supera a la española, situados todos ellos en la costa o próximos a la misma. El clima y el modelo de crecimiento urbano residencial, unidos a un precio asequible para los residentes nórdicos, motiva que un gran contingente de residentes comunitarios se haya asentado en la provincia alicantina.
La integración de estos residentes, que en una primera fase consistió en la participación de la vida municipal, se ha trasladado ahora a la política, de forma que han modificado sustancialmente las campañas de los grandes partidos. Por otra parte, algunas comunidades de residentes han fundado su propio partido, que concurrirá a los comicios del 27 de mayo -aunque el candidato, según la Ley Electoral, debe ser español-. Es el caso de la Comunidad de Ciudadanos Europeos (CCE), que concurrirá en la localidad alicantina de Alfaz del Pi encabezado por la ex teniente de alcalde Isabel Davó, electa en 2003 por la lista del PP.
Fomentar el voto
Sin embargo, el verdadero potencial de los votantes extranjeros se adivina en el enorme interés que han suscitado en los dos grandes partidos. Desde hace más de un año, en las localidades con una importante presencia de extranjeros, PP y PSOE han puesto en marcha, tanto desde el partido como desde los ayuntamientos que dirigen, campañas de movilización del voto foráneo, caracterizado hasta estos comicios por una apatía general.
Por otra parte, la implicación de los residentes europeos en el proceso electoral alicantino se ha fomentado a través de su integración en distintas listas. Tanto socialistas como populares han reservado varios puestos en sus candidaturas, aunque no siempre de salida, a representantes de las comunidades foráneas. Esto les ha permitido desactivar la presentación de candidaturas creadas por los residentes extranjeros -como la citada del CCE- que pudieran modificar sustancialmente en espacio electoral en juego el próximo 27 de mayo. El caso paradigmático se ha producido en la localidad de Orihuela, donde la candidata popular, Mónica Lorente, integró en su candidatura a la cúpula del partido de residentes extranjeros, denominado Claro.
En otras localidades, especialmente en el norte de la provincia, como Denia, Jávea, Alfaz del Pi o Calpe, los extranjeros ocupan incluso puestos de salida, y algunos ya han desempeñado responsabilidades de gobierno en la última legislatura. Es el caso de Erik Svanberg en Alfaz del Pi. El noruego, que se encarga de Deportes y relaciones con la comunidad extranjera fue, al igual que Grahan Knigt en Torrevieja, un pionero en la política local alicantina al concurrir bajo las siglas del PP.
La experiencia de la lista popular en Jávea, en cambio, no fue tan gratificante. Dos ediles extranjeras posibilitaron, con su transfuguismo, que prosperase una moción de censura contra el alcalde, Juan Bautista Moragues, para entregar el gobierno al PSOE y el partido nacionalista del Bloc.
No obstante, la importancia de los votos extranjeros obliga a las formaciones a crear programas específicos, integrarlos en sus candidaturas y entregarles responsabilidades en la gestión. Sólo en Torrevieja son 6.500 los foráneos que han solicitado ejercer su derecho en los próximos comicios, mientras en el resto de la provincia son más de 60.000 los extranjeros que prevén votar.
El alcalde de Torrevieja, Pedro Hernández Mateo, que renovó su candidatura en un 70%, incluyó, de nuevo, a Graham Knight, responsable de la Oficina Municipal de Atención al Residente Internacional