Las relaciones entre el PSPV y la coalición nacionalista del Bloc atraviesan sus horas más bajas a veinte días exactos de los comicios municipales y autonómicos. Según fuentes de una y otra formación, si bien a ambas conviene guardar las formas con vistas a un eventual pacto postelectoral -la única fórmula que contemplan los socialistas para poder desbancar al PP-, en el Bloc se da por roto el «pacto de no agresión» tácito que existía hasta el momento.
El detonante para el enfriamiento, cuando no directamente ruptura, de la relación entre los dos partidos ha sido, según fuentes políticas, la constatación de que el PSPV trata de desmovilizar a los votantes del Bloc en aquellos municipios donde no se ha creado junto a EU la marca «Compromís», con la que concurrirán a los comicios autonómicos.
Los socialistas, que necesitan el pacto para imponerse en las Cortes, intentan crear una bolsa de «voto útil» entre los electores nacionalistas en estos municipios, como sucede, entre otros casos, en la propia capital alicantina.
Sin embargo, la «necesidad» socialista de contar con el poyo del Bloc no se refiere sólo al parlamento autonómico, donde el pacto con «Compromís», de ser posible, se da por hecho. En realidad, la formación nacionalista puede ser clave para el control de las Diputaciones de Valencia y Alicante.
En el caso de la Diputación alicantina el concurso del Bloc podría materializarse en un diputado por la Marina Alta. En la comarca inscrita en el partido judicial de Denia, los nacionalistas cuentan con cinco alcaldías -Benidoleig, Vall de Gallinera, Verger, Jalón y Jávea-, mientras el PP atraviesa serios problemas.
Relación perjudicial
Por su parte, en el Bloc -que mantiene algunos pactos municipales con el PSPV, como en el citado caso de Jávea- se pone en entredicho la utilidad de verse identificados ante su electorado con los socialistas valencianos.
La coalición nacionalista, con una relativa autonomía entre sus agrupaciones locales -aunque se encuentren supeditadas a la dirección nacional de Enric Morera- se siente discriminada por el PSPV, mientras en sus bases y cuadros locales se considera que, en muchos casos, la relación con los socialistas puede ser más perjudicial que beneficiosa.
Esta desconfianza hacia los costes de asociar la imagen del Bloc a la del PSPV, unida a la percepción de «ataques» desleales en la estrategia socialista, ha llevado a numerosos referentes locales de la formación nacionalista a replantearse la relación entre ambos partidos, y en algunos casos se da ya por rota.
El caso más llamativo se encuentra en Alicante, donde socialistas y nacionalistas habían abordado incluso la eventual Concejalía que correspondería al candidato del Bloc, Toni Arques, según fuentes cercanas a la negociación. Tras la aparición de una encuesta del PSPV local que otorgaba a Arques sólo un 0,7 por ciento de los votos, el nacionalista criticó el pasado domingo, por primera vez, el papel socialista en la oposición.